NeuroTribu no nació de una idea de negocio.
Nació de una pregunta incómoda y muy concreta:
¿Dónde van a trabajar nuestros hijos cuando crezcan?
Somos una familia neurodivergente.
TDAH, autismo y otras formas de procesar el mundo están presentes en la mayoría de quienes la integramos. Y cuando los hijos crecen, la preocupación deja de ser la escuela o la terapia. Se vuelve más profunda: independencia, dignidad y futuro.
El sistema laboral tradicional no está pensado para ellos.
Y decir “ya veremos” no es una opción cuando sabes que el tiempo pasa.
El trabajo como herramienta de independencia
En el camino entendimos algo clave:
la inclusión real no empieza con discursos, empieza con trabajo concreto.
Trabajo que:
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enseña habilidades
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da estructura
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genera ingresos
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construye autonomía
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crea pertenencia
No queríamos “un espacio protegido”.
Queríamos un espacio real, con reglas, horarios, responsabilidades y resultados.
No estamos solos: la tribu aparece
Mientras avanzábamos, conocimos a otras familias en situaciones muy similares.
Madres y padres cuidadores con la misma pregunta en la cabeza.
Personas neurodivergentes con talento, disciplina y ganas, pero sin oportunidades reales.
Ahí entendimos que esto no era solo una historia familiar.
Era una necesidad compartida.
Así nació la tribu.
Sí, es un negocio. Y eso es intencional.
NeuroTribu es un negocio, y no lo escondemos.
Porque el trabajo digno se sostiene con ingresos reales, no con buenas intenciones.
Elegimos la panadería y el café porque:
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permiten procesos claros
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enseñan habilidades transferibles
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exigen calidad y constancia
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crean comunidad alrededor de la mesa
Aquí no vendemos lástima.
Vendemos panadería deliciosa, saludable y bien hecha, que sostiene un modelo de empleo incluyente, convivencia y red de apoyo.
Nuestro propósito, sin adornos
NeuroTribu existe para:
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generar oportunidades laborales reales
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enseñar herramientas de independencia
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crear comunidad y red de apoyo
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demostrar que la inclusión también puede ser empresa
No prometemos que sea fácil.
Prometemos que es real.
Comer también es elegir
Cada pieza de pan y cada taza de café que sale de nuestra cocina sostiene este modelo.
No como caridad, sino como intercambio justo: producto de calidad por trabajo digno.
En NeuroTribu creemos en esto:
El propósito no reemplaza al buen producto.
Y el buen producto no justifica ignorar a las personas.
Por eso horneamos todos los días.
